Reglas de la casa
En una campaña se llaman reglas de enfrentamiento: lo que no se hace, aunque la situación parezca justificarlo, aunque nadie mire, aunque esta vez sea distinto. Son pocas a propósito. Una lista de veinte reglas no la respeta nadie; una de siete se recuerda parado en la cocina a las once de la noche.
Están escritas como producción, no como prohibición: "producí X" en vez de "no hagas Y". Es una ley aprendida a los golpes en este nodo — una prohibición reubica el problema, una producción lo resuelve. Cuando una regla igual tiene que prohibir algo, la prohibición viene después de decir qué producir en su lugar.
1 · Producí una etiqueta antes que un producto
Antes de hacer el primer lote para vender, escribí la etiqueta completa: nombre, ingredientes, alérgenos, peso, tu dirección, la frase que exige la ley y tu número de registro. Si no podés llenar todos los campos, todavía no tenés un producto: tenés una muestra para regalar.
Por qué: la etiqueta es el único lugar donde la ley, la sanidad y el marketing se tocan. Si la escribís al final, descubrís al final que tu producto no era legal. Ver La etiqueta.
2 · Producí la fuente junto al dato
Cada número de este wiki — una tarifa, un plazo, un tope de ventas — viene con el enlace y la fecha en que se verificó. Cuando le pases un dato a alguien (a un mercado, a un cliente, a un inspector), pasá también de dónde salió.
Por qué: las leyes de California cambian todos los años. Un número sin fuente ni fecha es una opinión con formato de ley, y el día que esté vencido no vas a tener manera de saberlo. Si encontrás una página de acá sin fuente, tratala como no verificada hasta que la confirmes en la ventanilla.
3 · Producí una llamada antes que una suposición
Cuando el wiki diga NO ENCONTRADO o cuando tu caso tenga un detalle raro (vivís en un edificio, alquilás, tenés un perro, la cocina es compartida), levantá el teléfono y preguntá al condado. Anotá con quién hablaste y qué día.
Por qué: el que decide si tu cocina califica no es este sitio ni internet: es una persona con un formulario. Preguntar temprano cuesta una llamada; preguntar tarde cuesta el lote entero.
4 · Producí el permiso antes que la primera venta
La primera venta pasa después del permiso. No "mientras sale". No "a amigos, que no cuenta". No "en el mercado de la iglesia, que es distinto".
Por qué: vender comida hecha en casa sin el registro que corresponde te expone a que te clausuren, a multa, y — lo peor — a quedar sin seguro exactamente el día que alguien se enferma. Ver La ley en una página.
5 · Producí un lote trazable, siempre
Cada producción tiene número de lote, fecha, qué cobertura usaste (marca y número de lote del proveedor), cuánto salió y a dónde fue. Un cuaderno barato alcanza.
Por qué: si tu proveedor de chocolate anuncia un retiro de producto, la diferencia entre "aviso a los seis clientes de ese lote" y "no tengo idea a quién le vendí" es la diferencia entre un mal día y el fin del negocio. Ver Sanidad en la práctica.
6 · Producí un precio que aguante el peor mes
El precio se calcula con el costo real, la merma real y tus horas reales — y se prueba contra el mes en que vendés poco, no contra diciembre. Si el número te da vergüenza, el problema es el producto o el cliente, no el precio.
Por qué: el chocolate artesanal se vende barato una sola vez: la primera. Un cliente que te conoció a $12 no te va a comprar a $22. Ver Los números.
7 · Producí un no cuando no llegás
Cuando un pedido excede tu capacidad real, la respuesta es "no llego a esa fecha, ¿te sirve esta otra?" — antes de aceptarlo, no tres días antes de entregarlo.
Por qué: es tu vulnerabilidad crítica (La campaña, en una página). Un pedido grande incumplido no te cuesta ese pedido: te cuesta el cliente que iba a volver todos los diciembres, y el boca a boca de todo su círculo.
Lo que este wiki no es
Sobre las ideas de Teresa
Están en Las ideas de Teresa, y esa página tiene huecos a propósito. Nadie que no sea Teresa —o vos, escuchándola— puede llenarlos. Este wiki no inventa lo que ella dijo.